Oficial: Guns N’ Roses tendrá segunda fecha en El Campín de Bogotá

Si se pudiera enmarcar la definición de hard rock en un momento en la historia de Bogotá, podría ser la noche del domingo 29 de noviembre de 1992. La descarga musical, el fanatismo y el entorno compusieron una escena en la que la complejidad fue protagonista. Fue un fin de semana que resultó descrito por las categorías que artistas y expertos le han dado durante años al género: difícil, caótico, pero poético y único. Sin embargo, en el aire quedó una deuda desde entonces con la capital. La banda se fue del concierto diciendo que volvía en un momento, cuando en realidad se fueron al hotel. El público enloqueció y hubo hasta desmanes.

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Pero, 30 años después de ese momento, los Gunners –como les dicen sus fanáticos– regresarán a la ciudad a terminar lo que empezaron e incluso a dar más. Hasta hoy, Páramo Presenta, la empresa que organiza y promueve el concierto, solo había confirmado una fecha, el martes 11 de octubre. Sin embargo, en exclusiva para EL TIEMPO, Sergio Pabón, cofundador de esa empresa, confirmó una segunda fecha: miércoles 12 de octubre, también en el estadio Nemesio Camacho El Campín.

Esto se dio ante la “respuesta imponente” en la venta de la primera, asegura Pabón. “La agrupación estaba emocionada cuando les contamos y les propusimos el siguiente día. No podían creer lo rápido que se vendió todo”.

Si se agotan las entradas para el segundo concierto –que es lo más probable–, sería uno de los espectáculos musicales privados más grandes en la historia de Bogotá, pues unas 80.000 personas asistirían dos días seguidos al estadio por una banda de rock, algo sin precedentes.

Sergio Pabón, cofundador de Páramo Presenta

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

El regreso de los Gunners a El Campín será inolvidable. Fue el primer escenario en el que estuvieron en el país. En 2010, Axl se presentó con una banda diferente en el parque Jaime Duque, cerca de Bogotá, y en 2016, tras años sin tocar juntos, el vocalista se reunió con Slash y Duff McKagan, en el estadio Atanasio Girardot de Medellín.

(Recuerde: Guns N’ Roses hizo vibrar a Medellín con su música)

Para este año, la primera fecha logró sold out en menos de 72 horas. Para la segunda fecha, la preventa para clientes del grupo Aval será desde este martes 17 de mayo y el jueves 19 de mayo, desde las 9 a. m. se venderá al público general. También habrá venta exclusiva para los fanáticos inscritos en Nightrain el lunes 16 de mayo.

Los precios serán los mismos que la primera fecha. Desde 114.000 pesos más servicio en localidad Norte Baja hasta 599.000 pesos más servicio en Gramilla VIP. 

Precios de boletas para Guns N' Roses Bogotá

Precios de boletas para Guns N’ Roses Bogotá – 12 de octubre

Sergio Pabón cuenta que en principio los Guns N’Roses habían aceptado presentarse en la primera fecha que se determinó para hacer el Estéreo Picnic, pero después todo se desdibujó. El gran reto fue convencerlos de volver. “Ellos nos confirmaron venir en diciembre de 2020. Sin embargo, no se pudo y en ese momento no había claridad cuándo iban a volver los espectáculos masivos. Entonces, el contrato se canceló. Después les dimos posibles fechas para el festival de este año, pero ellos ya no podían por compromisos. Ahí comenzó la conversación para la gira en Suramérica que estaban planeando para octubre y logramos negociar”, dice.

Sin duda, el regreso es una evidencia de que en tres décadas cambió la industria musical del país. Bogotá se posicionó como “una parada obligatoria –en palabras de Pabón– para muchos artistas internacionales”.

Guns N’ Roses, una banda legendaria, regresa a Bogotá, que se ha convertido en una parada obligatoria para artistas internacionales por su ubicación, su público y su respuesta a grandes eventos

El concierto de este año promete ser diferente al de 1992. La infraestructura y la cantidad de equipos que había en el país hace 30 años no son comparadas con las que hay ahora. Eso sumado a la experiencia de los equipos de producción y de promoción. “Tendremos una producción de alto nivel. Queremos que también sea apoteósico y que la gente lo recuerde, pero que sea por lo espectacular y único”, dice.

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El gran desafío es estar a la altura de las expectativas de la banda y de lo que el público espera, sobre todo porque es el primer concierto en un estadio que organiza esa empresa. “Nosotros nos hemos caracterizado por dar experiencias inolvidables y eso es lo que hace que todo sea diferente. Vamos a agregar algunas sorpresas e intentar cambiar un poco la forma como se han hecho tradicionalmente los conciertos en el estadio”, dice.

Las dos fechas de concierto marcarán un punto alto en la reactivación de conciertos en el país, tras las restricciones por la pandemia.

Esa noche de 1992 quedó catalogada como una especie de declaración romántica al rock, en todo el sentido de la palabra, y se selló una relación implícita entre los fanáticos bogotanos y la agrupación, aquella que volvería a ratificarse en octubre. “Ese concierto fue legendario, pero complejo. Desde ahí, ha habido una historia inconclusa y algo accidentada de la banda con la ciudad. Esta es la oportunidad para mejorarla o cambiarla. Decidimos apostarle a eso”, asegura Pabón.

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Un concierto inolvidable

30 años después vale la pena recuperar la historia de ese histórico día. Guns N’ Roses, la banda legendaria estadounidense, fundada en 1985 en Los Ángeles (EE. UU.), pisó por primera vez un escenario en Colombia. Aunque en 1989 Quiet Riot había sido la agrupación internacional más importante que se había presentado en el país en ese entonces, lo de los Gunners representó un antes y un después en la producción de conciertos en el país.

Axl Rose, vocalista de Guns N' Roses

Axl Rose, vocalista de Guns N’ Roses.

A finales de los 80, la voz de Axl Rose, la guitarra a cargo de Slash y de Izzy Stradlin, el bajo tocado por Duff McKagan y la batería de Steven Adler le dieron un golpe rotundo a la puerta de la industria musical del mundo. Fueron teloneros de giras de Iron Maiden, Mötley Crüe y Aerosmith, y sus letras y riffs sonaron con fuerza en Estados Unidos y Europa. En julio de 1987 lanzaron Sweet Child O’ Mine, una canción que le escribió Axl a su pareja de ese entonces, Erin Everly, y se convirtió en el primer sencillo de la banda en liderar el ranking Billboard Hot 100. Pero también fue una de las primeras que desataron diferencias entre ellos porque se escribió “a modo de broma”, según dijo McKagan en 1988.

Para los 90, se habían convertido en estrellas mundiales y acaparaban los titulares de los medios de comunicación no solo por su música, sino por los escándalos de drogas, arrestos y peleas. Además, porque causaron ampolla en varios sectores de distintos países: algunos los tildaban de satánicos, racistas y antisemitas por su música, señalamientos que fueron rechazados por ellos.

(En archivo: Guns N’ Roses, historia de pistolas y rosas)

En 1991, la banda emprendió un viaje por el mundo para promocionar Use Your Illusion I y II. Arrancó el 20 de enero y terminó el 17 de julio de 1993, convirtiéndose en la gira más larga de una banda de rock hasta ese momento. En total fueron 194 presentaciones en 27 países; Colombia estuvo incluida.

La programación inicial de esa gira incluyó a Caracas (Venezuela) el 21 de noviembre de 1992 y a Bogotá, el 27 y el 28. Pero todo cambió. La presentación en el Poliedro de Caracas se realizó el 25 de noviembre, luego de que se cambiara la fecha, y un día después se registró un intento de golpe de Estado en el país vecino contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, lo que provocó un serio lío en la logística para llegar a Bogotá. “Yo tenía todo listo. Mi teléfono sonó el 27 a las seis de la mañana y me informaron del golpe en Venezuela. Me dijeron que el equipo de la banda no pudo salir del país”, dijo Julio Correal en una entrevista a Vice en 2019.

(En archivo: Toda una empresa para Guns N’ Roses en Colombia)

Correal, Felipe Santos, Armín Torres y Ricardo Pava fueron los empresarios encargados de traer la banda por primera vez al país. Todos eran reconocidos en la industria por haber traído ya grandes espectáculos, pero no se habían enfrentado a uno de ese tamaño. Según se conoció después, el contrato para el evento se firmó en Las Vegas y cada fecha habría costado 500.000 dólares de la época.

Las entradas para los conciertos se vendieron en las tiendas de Azúcar, Discos La Rumbita, Discorama y el estadio, y miles de personas hicieron largas filas para asegurar un lugar. “No pudiste ver cuando Nerón quemó a Roma, tampoco presenciaste los horrores de la Inquisición, tampoco estuviste en el momento en que Colón llegó a América (…), pero ahora puedes presenciar uno de los momentos más trascendentales de la historia musical en nuestro país”, se escuchaba en la emisora Superestación 88.9, seguido de Welcome to the Jungle, Paradise City, Don’t Cry y otros éxitos para promocionar el concierto.

Todo cambió aquel 27 de noviembre de 1992. Ese día, los integrantes de Guns N’ Roses debían viajar a Bogotá, pero tuvieron que quedarse en el aeropuerto de Caracas por la situación militar. El problema también estaba en que no se había podido transportar los instrumentos y equipos que necesitaba la banda. En Colombia, los empresarios tuvieron que reaccionar rápido. “Ahí me di cuenta de que todo estaba jodido”, contó Correal. La decisión fue correr un día todo, es decir, para el 28 y el 29. Pero otra variable acabó dañando el plan: por esos días llovió a cántaros y el montaje para el show terminó dañado. Entonces decidieron unificar todo y hacer el concierto el 29 de noviembre en El Campín, lo cual no gustó entre los fanáticos que estaban en Bogotá.

Ese fin de semana fue de bastante adrenalina para los ciudadanos, empresarios, artistas y Fuerza Pública de la capital. Cuando los Gunners llegaron al aeropuerto El Dorado, una multitud los estaba esperando. La gente enardecida se lanzó a las camionetas. Personas que estuvieron allí cuentan que uno de los guardaespaldas de la banda decidió disparar al aire para romper la masa, algo que quizás vio normal o hizo de manera instintiva, sabiendo que el país estaba inmerso en una ola de violencia y narcotráfico por Pablo Escobar.

Todo se complicó cuando llegaron al hotel Tequendama, donde se hospedaron. En cercanías de ese lugar, cientos de personas esperaron a los integrantes. A Axl Rose le terminaron jalando el pelo y a otros los tocaron y les intentaron dar besos.

Con el tiempo se conoció que varios cuartos terminaron destruidos, y televisores y muebles averiados. Se habló de fiestas desenfrenadas con alcohol, drogas y prostitutas. A los organizadores del concierto les mostraron la escena, pero ellos decidieron no pagar.

Así registró EL TIEMPO el concierto de Guns N' Roses en 1992

Así registró EL TIEMPO el concierto de Guns N’ Roses en 1992

Foto:

Archivo EL TIEMPO / 30 de noviembre de 1992.

El otro lío fueron las exigencias de los artistas. Hace poco se supo que Axl Rose quiso un camerino exclusivo para él y que tuvo que ser adecuado ante los requisitos. “Costó como unos 13 millones de pesos”, dijo Correal. EL TIEMPO registró en ese momento que los camerinos debían estar equipados con salidas de corriente y perfectamente amoblados. Cinco habitaciones con baños y toallas. Facilidades en al menos tres de estos cuartos. Solo los miembros de la banda podían utilizar estas habitaciones y uno de los cuartos debía estar abierto para facilitar la búsqueda de toallas y el acceso inmediato a los baños.

En cuanto a la comida, este diario contó cuáles eran las solicitudes de los cantantes: huevos, ‘muffins’ ingleses, papas, salsa, frutas (uvas, bananos, duraznos), donas, cereal, dos galones de jugo de naranja, un galón de jugo de uva, pancakes, waffles, tostadas frescas, mantequilla, gelatina, almíbar de chocolate, Hershey’s, chili vegetariano, café, té, condimentos apropiados, azúcar, miel, sal, pimienta, bebidas dietéticas, leche baja de grasa, bebidas colas y agua no carbonatada.

Al cancelarse una fecha, miles de personas se aglomeraron en las afueras de El Campín y reclamaron. Hubo destrozos de viviendas, locales y motos. El sector cercano al estadio terminó convertido en una escena dantesca, con enfrentamientos entre policías y fanáticos. “No había mallas de contención ni cordones de seguridad. Se llenó de gente que dormía para entrar o que no tenían boletas. Querían sentarse y emborracharse y escuchar lo que pudieran. Pagamos la primiparada”, recordó Julio Correal. “En el barrio Nicolás de Federmán hubo disparos de armas de fuego. También hubo tiros en Sears y Galerías. Los disturbios estallaron hacia las 9 de la noche, en forma simultánea, en cuatro sectores. Hubo varias personas retenidas”, registró EL TIEMPO sobre lo sucedido esa noche.

En el camerino, mientras tanto, los empresarios les pidieron a los encargados de la banda la devolución del dinero, según narró Correal, pero ellos hicieron caso omiso. Sin embargo, el concierto se llevó a cabo.

Guns n' Roses en Bogotá

Concierto de Guns N’ Roses 1992 en Bogotá

Transmisión del concierto de Guns N’ Roses de 1992 en Bogotá, en 88.9

Welcome to the Jungle fue la primera canción que tocaron en Colombia. Fue una notable coincidencia con lo que ocurría en la ciudad. “La gente, totalmente enloquecida en la gramilla. Es impresionante ver la energía con la que salió Axl Rose”, se escuchaba mientras narraban en 88.9. La transmisión estuvo a cargo de Hernando el ‘Capi’ Romero Barliza, Andrés Marocco y Jorge Marín. EL TIEMPO publicó un suplemento especial.

(Lea: Así se convenció a Guns N’ Roses de volver a Colombia)

Algo que quedó en la memoria de los asistentes fue cuando se escucharon los riffs de la guitarra de Slash interpretando November Rain. Las miles de personas en el lugar gritaron y cantaron al son de la voz de Axl Rose. Por el azar del destino, en ese instante de aquella noche de finales de noviembre, llovió. Fue la fotografía perfecta de la icónica canción.

Después, el evento se suspendió ante la lluvia y el riesgo de “electrocución”, como dijo Axl en la tarima. Terminó siendo un concierto inconcluso de unos 75 minutos. Los fanáticos se quedaron con las ganas de algo más. Un día después del espectáculo, la Alcaldía de Bogotá decidió aplazar indefinidamente la realización de espectáculos masivos tras los disturbios. “Mientras adentro, en un ambiente normal sonaba el concierto, afuera reinaba el desconcierto; adentro era la euforia y afuera la furia. Dos ambientes distintos, aunque no distantes”, contó EL TIEMPO. En 114 millones de pesos fueron valoradas las pérdidas materiales en edificios y vehículos. Unas 25 personas resultaron lesionadas, entre ellas cinco policías.

La deuda histórica con el público bogotano se podría saldar dentro de unos meses. Como se narran en las letras del rock, las relaciones intensas, de todo tipo, son las que más se recuerdan. La historia de los Gunners con Bogotá es una de ellas y es tiempo de darle el punto final que merece.

DAVID ALEJANDRO LÓPEZ BERMÚDEZ
Periodista de Reportajes Multimedia
En redes: @lopez03david



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